Cierra los ojos. -No, no
los cierres,
porque si lo haces no
podrás leer,
y necesito que leas.
Necesito que leas para
sentirte,
para sentirme a tu lado-.
Imagina –pero no cierres
los ojos-
Tú sentado, yo sentada,
en un sofá -da igual el
tuyo o el mío-
solos, o en compañía
-¿mejor solos?-
sin importar el tiempo,
el lugar o el día.
Tú sentado a mi
izquierda,
-siempre sentado a mi izquierda-
Yo sonrío, te sonrío, nos
sonrío,
-Imagina-, mi mano toma
tu mano,
¿lo recuerdas? -¿me
recuerdas a tu lado?-
Estas letras van viajando
del corazón
a mis manos, y por ellas
suben raudas
y se cuelgan de mis
labios,
y de ellos se derraman,
suspirando –suspirándonos-
¿Las escuchas? Son palabras
de mi boca,
susurrando –susurrándonos-
este mantra musitando,
-siempre sentado a mi izquierda-
tú a mi lado, yo a tu
lado.
C.R. C. (22-02-2014)


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Bicos e agarimos
Carmen