viernes, 28 de febrero de 2014


 
Recuerdos...
Abanico de nácar, en mis manos de niña.
Filigrana en varillas,
cinta rosa de seda, manteníalas unidas.
Recuerdos......

nos asaltan de pronto,
una imagen les basta, un algo que acaricia.
Abanico de nácar en mis manos de niña...

Recordando...
La cinta...
El lazo desatado, las varillas partidas...
Serán más que un recuerdo,
mientras yo siga viva...
La alegría en mi pecho, la inocente sonrisa...
son momentos perfectos, son antiguas caricias...
son rendijas del tiempo, viajes que nos habitan.

C. R. C. (28-02-2014)

martes, 25 de febrero de 2014


 
Entre tú y yo existen todavía

más de un curso, y de dos, para estudiarnos.

Hay pendiente una asignatura matutina,

desayunos de ayuno risa-llanto.

 

Hay también  un estudio en mediodía,

donde el hambre de jugar sea conjugado,

deslizándose las horas sin sentirlas,

en la espera las sonrisas dibujando.

 

En la tarde de lección de geografía,

estudiantes de paisajes o de cuartos,

desde orillas de horizonte en lejanía,

hasta el roce de la piel bajo los labios.

 

Aprendiendo  de la noche en luna llena,

dos licencias de soñarse ensoñando,

asomarse  de puntillas, entrelazarse,

ejercicios de repaso de noctámbulos.
 

C. R. C. (25-02-2014)

sábado, 22 de febrero de 2014




 
 
Cierra los ojos. -No, no los cierres,

porque si lo haces no podrás leer,

y necesito que leas.

Necesito que leas para sentirte,

para sentirme a tu lado-.

 

Imagina –pero no cierres los ojos-

Tú sentado, yo sentada,

en un sofá -da igual el tuyo o el mío-

solos, o en compañía -¿mejor solos?-

sin importar el tiempo, el lugar o el día.
 

Tú sentado a mi izquierda,

-siempre sentado a mi izquierda-

Yo sonrío, te sonrío, nos sonrío,

-Imagina-, mi mano toma tu mano,

¿lo recuerdas? -¿me recuerdas a tu lado?-

 

Estas letras van viajando del corazón

a mis manos, y por ellas suben raudas

y se cuelgan de mis labios,

y de ellos se derraman,

suspirando –suspirándonos-
 

¿Las escuchas? Son palabras de mi boca,

susurrando –susurrándonos-

este mantra musitando,

-siempre sentado a mi izquierda-

tú a mi lado, yo a tu lado.
 

C.R. C. (22-02-2014)

viernes, 21 de febrero de 2014


Tú…

Tú me escribías diciéndome:

“Me gusta cuando me escribes”

Yo…

Yo, al principio de lo nuestro,

ilusionada te escribía…

Escribía…

Hablaba de sombras que eran una.

Escribía…

Buscaba en tus ojos mis respuestas…

y… un día… dejé de escribir…

algo se había roto dentro…

y… volvió el miedo… el desasosiego.

Te miraba y, aunque acallase mi voz,

ella… sin palabras me hablaba.

Me hablaba en la angustia que  trepaba,

sí, trepaba desde mi estómago a mi pecho,

cuando tú… tú… soltabas al rottweiler…

cuando hablabas de ángeles de alas cortadas…

de corazones arrancados…

de rincones oscuros…

“Me gusta cuando me escribes”

-decías-

Y de repente… me negaste la palabra,

renegaste de los dos…

fuiste sordo a mis llamadas…

a mis gritos de dolor…

a mi llanto desgarrado…

y tú…

Tú no entendías, tú no atendías…

“Me gusta cuando me escribes”

¿Qué buscabas en mí? –dímelo-

Porque yo simplemente no retiré mi mano

aquel día… aquella noche de agosto…

simplemente recuerdo  a una  mujer rota,

doblada sobre una barandilla… deshecha…

atónita por la frialdad de aquellas bolsas.

Y…

De ti recuerdo que hablabas sobre mi pelo,

Péinate...”

Absurdo lo que se recuerda…

Absurdo el dolor de recordar… tu rostro contraído..

Tu imposibilidad de llorar…

de gemir en un orgasmo…

tu contención… tu dolorosa contención..

tu temida desconfianza…

tu terrible soledad de niño perdido…

tu no saber si amaste alguna vez…

“Me gusta cuando me escribes”…

¿Te gusta lo qué escribo?

¿Te gusta lo qué siento?

¿Te gusta esta mujer que nunca tuvo alas?

¿Despeinada?... era lo que menos me importaba…

Me dolías tú… me dolía el amor… me dolían…

aquellas sombras en el camino… solas las dos.

Solos tú y yo.

C.R. C. (20-02-2014)

 

 

Animo