Morir de amor frente al
Atlántico,
mientras el sol tiñe la
orilla,
de un irreal tono dorado,
que sólo en sueños se
imagina.
Morir de amor como el sol
muere.
Vestir de luz la arena
fría.
Ser ave fénix del ocaso.
Canto de cisne al caer del
día.
Morir de amor, morir sin
muerte,
para así ser luz que
agoniza.
Sentir como siente la playa.
Sentir la luz que el mar
habita.
Dejarme ir, volar de
nuevo.
Dejar volar la fantasía.
Teñir de tonos irisados:
la piel del mar, la arena,
el día.
C. R. C. (23/06/2012)
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